Mal tiempo. Holanda

Itsasmuseum ha recibido la cesión temporal de la obra Mal tiempo. Holanda de Álvaro Alcalá Galiano (Bilbao, 1873–Paracuellos del Jarama, Madrid, 1936) en el marco del programa La Obra Invitada, suscrito por el Museo de Bellas Artes de Bilbao e Itsasmuseum Bilbao. Se trata de la quinta recibida en préstamo por esta institución desde 2018 y lo hace en un momento muy especial, ya que el 21 mayo de 2023 se celebra el 150 aniversario del nacimiento del artista. En ese contexto, el 21 de junio, Begoña Alcalá-Galianok, impartirá una conferencia en Itsasmuseum Bilbao.

En la pintura, Mal tiempo. Holanda (c. 1902, óleo sobre lienzo, 72,7 x 91,4 cm), el autor representa una escena holandesa que explica el interés artístico internacional existente a finales del siglo XIX por el mundo bretón y holandés, que ofrecía un punto de vista más exótico, menos bucólico y pintoresco de la vida costera, tendencia muy presente en la producción del pintor bilbaíno que, a principios del siglo XX, se convirtió en una de las aportaciones más interesantes a la pintura vasca de la época.

Autor y obra

Álvaro Alcalá Galiano y Vildósola comenzó su formación en Bilbao con Antonio María Lecuona y Adolfo Guiard, y a partir de 1890, año en el que se trasladó a Madrid, fue discípulo de dos grandes artistas: José Jiménez Aranda primero y, a partir de 1893, de Joaquín Sorolla. Durante sus inicios los temas costumbristas de Bizkaia estuvieron muy presentes en su obra, en la que también puede reconocerse la influencia de Anselmo Guinea en la composición y el manejo del color.

En 1900 Alcalá Galiano emprendió un viaje artístico por Bretaña y Holanda, que repetiría en años sucesivos. Las obras resultantes de este viaje se expusieron, dos años más tarde, en 1902, en su estudió madrileño. Entre las obras seleccionadas se encontraba Mal Tiempo. Holanda, una representación del puerto de Volendam, en los Países Bajos, en la que Alcalá Galiano reúne varias de las características que se aprecian en otras de sus escenas portuarias norteñas, como el gusto por las tintas grises y los cielos plomizos, los contraluces que recortan las figuras de los pescadores y las siluetas de las embarcaciones, así como la elegancia de la línea sinuosa de los velámenes y sus reflejos.

Durante esa época se inició en la pintura decorativa en edificios institucionales como el Palacio de la Diputación de Bizkaia (1905), el Palacio de Justicia (1924) y el Ministerio de Marina (1926-1928), en Madrid. Alternó esta actividad con diversas muestras por Europa y Sudamérica, llegando a convertirse en uno de los pintores vascos más relevantes del momento. Fue ejecutado en Madrid durante la Guerra Civil.